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Carta del Consejo General de la Abogacía Española sobre la dimisión del Ministro Gallardón

Carlos Carnicer: “Otra ocasión perdida para la Justicia”

Llegó al Gobierno como el ministro más apreciado y se va como el segundo peor valorado. Pudo haber sido un gran ministro de Justicia –así le recibimos- y defraudó las expectativas de todos los operadores jurídicos y de los ciudadanos. Puso en marcha numerosas reformas sin diálogo y sin medios para llevarlas a cabo. Sólo tuvo una virtud: poner de acuerdo a todos los operadores jurídicos, algo insólito en el sector. La injusta ley de Tasas –que ahora estudia el Tribunal Constitucional y que esperamos que sea urgentemente derogada-, la reforma de la Justicia Universal, la del Consejo General del Poder Judicial, la supresión de los 1.300 jueces y fiscales sustitutos, la nueva Ley de Justicia Gratuita o los recortes en la Ley de Acceso concitaron las críticas unánimes de todos. Otros proyectos, como los de la LOPJ o la ley de Planta sumaron también numerosas críticas. Al final de su mandato, recuperó una pequeña parte del diálogo, al menos con la Abogacía, pero los avances, con ser positivos, fueron absolutamente insuficientes.

Pero no se va por esas reformas –algunas de las cuales, por razones electorales no iban a llegar a ningún puerto- sino porque su propio partido ha dicho no a un proyecto de Ley del Aborto que tomó como asunto propio y que también concitaba numerosas críticas. Su maestro y mentor, Manuel Fraga, pronunció en su día una frase, evidentemente referida a los socialistas, que ahora gana valor: “sólo aciertan cuando rectifican”.

La Abogacía, por primera vez en su historia, salió a la calle y se manifestó contra la pretendida regeneración del ministro. La Justicia está hoy mucho peor que cuando Ruiz Gallardón llegó al poder y los ciudadanos más lejos de poder acceder a ella y más lejos también de la tutela judicial efectiva. Lo hecho, hecho está. Ahora hace falta recuperar el diálogo, poner a los ciudadanos en el epicentro de la Justicia y buscar ese Pacto de Estado que tiene que ser posible para que la Justicia ni sea la cenicienta de todos los Gobiernos ni el hermano pobre ni se utilice con fines partidistas. Esa debería ser la tarea y el compromiso del nuevo ministro al que, desde este mismo momento, ofrecemos nuestra colaboración y tendemos la mano. Todavía se pueden hacer cosas, y deshacer otras, en esta Legislatura para que los ciudadanos tengan una Justicia eficaz y eficiente, la que merecen.

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